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Durante muchos años y hasta la actualidad,
las ventas han sido ejercidas en forma improvisada y generalizada,
y como consecuencia, su imagen se ha deteriorado enormemente,
incluso llegándose a equiparar al proceso de venta
con un engaño. No obstante, quienes confunden la venta
con un engaño, tal vez desconocen realmente qué
es una venta profesional, en qué fundamentos éticos
se sustenta, qué se requiere y cómo se hace
para ejercerla dignamente, con productividad, consistencia
y rentabilidad.
Al
igual que toda profesión, la venta tiene sus buenos
y malos cultores, y la responsabilidad en la calidad de su
ejercicio recae en cada representante y especialmente en quienes
los contrate y no les provea la formación que requieren
para ejercerla de una manera digna como eficiente. A pesar
de ello, todos los días se requerirá siempre
el fruto vital que provee los ingresos necesarios para la
subsistencia y desarrollo a través de su ejercicio.
¿ES
SENCILLO VENDER?
Muchos
observadores se deslumbran cuando ven a un especialista en
cada actividad que ejerce con destreza sus habilidades y logra
su cometido de una manera aparentemente fácil. El error
latino consiste en descansarse en la habilidad para "improvisar"
creyendo que es sencillo intentar reproducir sus actos para
lograr hacer lo mismo con sólo imitarlo. Ejemplos de
ello se observan cuando vemos lo sencillo que parece ser hacer
un gol en el fútbol desde la tribuna, pilotear un avión,
extraer una muela, reparar una conexión eléctrica,
etc.
Cuando
esta creencia se encuentra presente en directivos, empresarios,
profesionales y emprendedores que intentan infructuosamente
alcanzar resultados de venta periódicamente, por el
solo hecho de desconocer los fundamentos clave de un tema
tan vital para su negocio o actividad, diariamente toman decisiones
con falencias que perjudican su actividad más de lo
que pueden suponer. Entre dichas decisiones, se puede señalar:
la incorporación de representantes inapropiados, a
ponerlos en función con carencias esenciales que atentarán
contra la imagen de la empresa, sus productos y marcas, además
de no lograr obtener las metas periódicas en términos
de resultados.
BASES
DE UNA VENTA EXITOSA
Hay cuatro aspectos esenciales que contribuyen a que los resultados
se puedan generar a través de los diferentes responsables
de la organización. El Lic. Martín E. Heller,
columnista del portal Infomercial.com, reflexiona acerca de
cada uno de ellos.
1. La
Calidad: Cuando nos referimos a la calidad debe interpretársela
a través de la satisfacción que proveemos a
cada potencial comprador, a los nuevos clientes y a los clientes
ya existentes a través de cada contacto directo con
cada uno de ellos. Este aspecto es tan importante que su efecto
es determinante en la continuidad de la venta de los productos
o servicios en cuestión y viene proveída por
la directa acción del representante de la empresa desde
que se realiza a partir del primer contacto entre la empresa
proveedora y el potencial comprador, así como en todos
los subsiguientes que surgirán según la solidez
del vínculo que se haya creado.
Se comprenderá
entonces que la calidad implica indisolublemente un rasgo
de idoneidad en cada representante de manera que pueda asesorar
a toda persona que se contacte o sea contactado por el y,
aún cuando no compre en dicha oportunidad, deberá
percibir y recordar el beneficio de haber aclarado su necesidad
o apreciado la solución de su problema referido a la
oferta de dicha empresa.
2. La
Consistencia: Al aprender a aplicar y ejecutar un
método efectivo de gestión de ventas, propio
de cada organización y perfeccionado permanentemente,
cada integrante del equipo transita en la acción por
un camino lógico y racional para el logro de cada una
de las metas periódicas asignadas generando una producción
de resultados distribuidos homogéneamente entre todos
sus integrantes.
Para ello,
el aprendizaje o formación inicial de cada representante
deberá estar fortalecido permanentemente por la acción
efectiva de quien tiene a su cargo su perfeccionamiento y
evolución operativa, cuyos responsables ejercen dicho
rol en la realidad como el supervisor, gerente, directivo
o propietario de la organización.
3. La
Productividad: La calidad y consistencia de las acciones
de ventas necesitan de este otro pilar para que se logre la
generación de resultados periódicos. Tal vez
comprendamos mejor su importancia si decimos que la productividad
significa la calidad de quienes tienen la virtud de producir.
Como la venta se mide en términos de resultados (cuantitativos
y cualitativos), resulta más ilustrativo aún
cuando lo asociamos a un proceso industrial en donde el resultado
final de unidades producidas por unidad de tiempo (variable
finita) nos determina el nivel de productividad de la inversión
en maquinaria, procesos y acciones de todos sus operarios.
De igual
forma, el seguimiento operativo de la ejecución del
método efectivo de gestión mencionado precedentemente
requiere la organización eficiente de los diferentes
aspectos que involucra para que se produzca la mayor cantidad
de resultados posibles por cada día de labor de cada
representante.
4. La
Rentabilidad: Resulta difícil pensar que exista
empresario, directivo o emprendedor que le agrade trabajar
duramente, invertir en recursos humanos y en su formación,
pero que al término de cada período obtener
los resultados que deseaba pero con una estructura tan onerosa
que lo que aporta es sólo dolores de cabeza para solucionar
el rojo en sus finanzas.
Existe
un conocido y lógico criterio que no escapa a ninguna
persona que desarrolla todo tipo de actividad y que se refiere
a establecer cuantitativamente cuánto es lo que se
obtiene en dinero luego de toda esta inversión para
vender. A tal efecto, si las metas previstas se logran mediante
un esquema de retribución que no estimule a la productividad
de cada uno de sus integrantes, seguramente los números
podrán ser cercanos, en cero y hasta negativos.
Para ello
es conveniente tener presente que en ventas, cada integrante
tiene sus metas y la retribución por los resultados
deberá estar íntimamente asociada a su producción
periódica en el mayor porcentaje posible. Quienes así
proceden, asocian el mérito con un porcentaje fijo
lo que les asegura en gran medida que siempre lograrán
su rentabilidad porcentual positiva a través de su
estructura de ventas sin importar los ciclos que pudieran
perjudicar los ingresos y en donde cada cual asume la responsabilidad
productiva por el importante hecho de pertenecer a la organización
y merecer su continuidad en ella.
LAS
TÉCNICAS DE VENTA
Se puede
afirmar que, como en otros muchos campos de la vida, hay tantas
técnicas y trucos que se pueden aplicar, como posibles
circunstancias que pueden rodear al proceso de la venta pero,
también, como clases o tipos de vendedores.
Es bastante
habitual que el cliente pase por períodos de indecisión,
por altibajos. Habrá momentos en los que parecerá
que dice SÍ a la compra y al momento dirá NO.
Y el buen vendedor deberá estar atento y poner en práctica
sus reflejos para inducir al cliente a comprar en el momento
adecuado, cuando haga alguna observación que muestre
su buena predisposición hacia el producto, cuando lo
"mire con buenos ojos". Hay que actuar antes de
que decaiga su buena actitud por algún pensamiento
que le lleve a dudar de la compra.
En ocasiones
no es suficiente con un primer intento de remate de la venta.
Hay que hacer un segundo intento, y un tercero. El buen vendedor
sabe ir "sondeando" al cliente. Es importante que
el intento de cierre de la venta no se exprese nunca como
una disyuntiva definitiva, evitando el "Sí o No"
y sustituyéndolo por el "Sí o... continuemos
hablando". Cada intento de cierre de la venta, cuando
no se consiga concretar, debe servir para preparar y reforzar
el siguiente intento. Se debe tener constancia y paciencia.
Son muchos
los procesos de venta que fracasan porque el cliente reacciona
al sentirse manipulado ante la presión del vendedor
que, llevado por la impaciencia, intenta cerrar la venta con
frases del tipo "pues no hablemos más... definitivamente
se lo queda" o "decídase..., no puede rechazar
nuestra oferta". Siempre hay que dejar al cliente con
la sensación de que la decisión ha sido suya
y que, en cualquier caso, el vendedor le ha facilitado la
información que precisaba para tomar la decisión.
Siempre hay que intentar alguna de las diferentes técnicas
"de rodeo", que evitan el acoso directo al comprador
y que, al final, resultan más efectivas (Información
con base en el artículo "Los 4 pilares de una
venta exitosa", del portal Informercial.com.).
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