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La creatividad es una función que ha
posibilitado a todas las personas producir los medios para
la evolución humana a través de los siglos.
Todas las personas podemos ser creativas, entendiendo por
creatividad la posibilidad inmediata y continua de cambio,
de gestar soluciones nuevas para problemas viejos, haciendo
uso de la intuición, innovación, imaginación
y originalidad.
En
el área personal, se define la creatividad como re-crearse
en forma continua, para encarar nuevos proyectos y autorrealizarse.
Debemos aprender a jugar con las ideas, por más que
nos parezcan imposibles o lejanas. Es la herramienta fundamental
para poder ser emprendedores. Los seres humanos no nacemos
creativos, sino que aprendemos a serlo; es como cualquier
habilidad que va creciendo y desarrollándose con una
continua ejercitación.
La creatividad
debe estar presente también en las organizaciones,
en cada uno de sus integrantes, para que la empresa pueda
alcanzar sus objetivos y adaptarse a la competencia que en
el contexto de la globalización, genera cada día
más competitividad. Por ello necesitamos aplicar todas
nuestras capacidades creativas para diferenciarnos en el producto
y en el servicio. Sólo mediante la generación
y permanente ejercitación de una mente creativa, todas
las personas fuera y dentro de las empresas podremos adaptarnos
a los diferentes paradigmas que nos toca vivir.
EN
TIEMPOS DE CRISIS
De la
crisis siempre se sale: fortalecido o sumergido. “La
crisis anuncia una ruptura, un desorden, un desequilibrio
que busca un nuevo punto de armonía. Es necesario continuar,
pero no de la misma manera. Se trata de crecer, de aprender,
de "refundar" la empresa, no de "refundirse"
en la mera continuidad sin horizonte. Es indispensable fortalecerse
en esta nueva mentalidad, capaz de surgir productivamente
de los conflictos, sin el desgaste de explicaciones o lamentos
sin réditos”, explica el libro “La empresa
magnética”, de Enrique Mariscal.
Pero no
es lo mismo la astucia que la creatividad. La mera "viveza"
no tiene largo alcance, es de visión miope. Se agota
en la mera sobreadaptación, sin horizonte alguno. La
creatividad es una actitud amplia, flexible, positiva e inteligente,
capaz de dar respuestas integradas y promisorias. "Con
creatividad para nuevos negocios se pueden abrir caminos todavía
no transitados de explotación, comercialización,
industria y servicios no imaginados por nuestros mayores,
pero que pueden cubrir necesidades manifiestas o latentes
de toda una comunidad”, agrega Mariscal.
QUÉ
NOS IMPIDE SER MÁS CREATIVOS
Leonel
Vidal, en su artículo “La creatividad en los
negocios y en la vida”, publicado por Gestiópolis.com,
enumera una serie de factores que, según su parecer,
pueden estar impidiéndonos desarrollar todo nuestro
potencial creativo:
Baja
autoestima. Si bien las personas con baja autoestima
también tienen ideas creativas, su bajo nivel de autoconfianza
los hace pensar que su idea no vale la pena, que no será
tenida en cuenta, y que se burlarán de él y
de su idea. Estas personas se asombran con frecuencia cuando
descubren que otra persona expone la misma idea que ellas
creyeron insignificante, y ¡sorpresa!, todo el mundo
celebra la maravilla de idea que acaban de exponer!
Temor
a equivocarse y hacer el ridículo. Nuestra
cultura nos condujo al placer que produce “tener siempre
la razón” y sobresalir por ello. Desconocemos
el derecho a equivocarnos y el poder del error. El dulce placer
de equivocarnos y contribuir con el error para llegar a lo
que posiblemente es correcto.
Quedarse
con la primera idea. El hecho de creer que la primera
idea es siempre la mejor, es limitante. Casarnos con la primera
respuesta que se nos ocurre debilita las demás opciones.
Cuando ello sucede, las ideas subsiguientes son comparadas
con la primera y van siendo descartadas.
Dar
por bueno lo sabido. ¿Ha escuchado alguna
vez la frase “siempre se ha hecho así”?
Es tal vez la más efectiva frase para asesinar la creatividad
y el deseo de aportar ideas en las empresas. Otras frases
que van en la misma dirección: “Esa es la norma”,
“eso ya se intentó y no funcionó”,
“eso funciona en otro tipo de empresas”, “el
sistema no lo permite”, “eso cuesta demasiado”,
“si eso fuera posible, ya otro lo habría inventado”...
HISTORIA PARA REFLEXIONAR
Nos gustaría
compartir con ustedes un relato que cita Vidal en su artículo,
y que refiere a un grupo de científicos que colocó
a cinco monos en una caja para realizar un experimento. “En
el interior de la caja dispusieron una escalera que llevaba
a un racimo de bananas. Cada vez que uno de los monos trepaba
por ella para alcanzarlas, los científicos lanzaban
un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el
suelo.
Después de algún tiempo, cuando alguno de los
monos intentaba subir, los demás lo molían a
palos, hasta que llegó el tiempo en que ninguno de
los cinco se atrevía a ceder a sus instintos, a pesar
de la tentación de las bananas.
Entonces, los experimentadores sustituyeron a uno de los monos
por otro novato que, como era de imaginarse, lo primero que
trató de hacer fue de trepar por la escalera. Pero
esa acción le fue impedida por los cuatro antiguos,
que lo bajaron a la fuerza y le propinaron una paliza, la
que siguieron administrándole cada vez que el mono
novato lo intentaba, hasta que, aprendida la lección,
no quiso subir más.
Logrado lo anterior, un segundo mono de los antiguos fue sustituido.
Ocurriendo lo mismo con la participación entusiasta
del primer novato. Y así un tercero y un cuarto, hasta
que del grupo de los cinco primeros no quedó ninguno.
Los científicos quedaron entonces frente a un grupo
de cinco monos que, aun cuando nunca habían recibido
un baño de agua fría, continuaban golpeando
a todo aquel que intentaba alcanzar las bananas. Llegaron
entonces a la conclusión de que, si a los monos se
les preguntara el porqué de esa conducta, que a simple
vista es antinatural, sin lugar a dudas responderían:
“No lo sabemos... Aquí las cosas siempre han
sido así”.
¿Le suena familiar? Pues claro que sí. A continuación
le proponemos conocer cuáles son las “frases
asesinas” de la creatividad, que de seguro se suelen
utilizar en su empresa y en su entorno.
Las Creencias Limitadoras. El conjunto de
ideas que las personas tienen íntima e inconscientemente
de ellas mismas define sus creencias, sus comportamientos
y sus resultados. Frases como “a mí nunca se
me ocurre nada”, “yo no soy ingenioso”,
“a mí la creatividad no se me da” y otras
de ese tenor, hablan de las creencias que rigen el comportamiento
de una persona y, por ende, sus logros. ¡Cuántas
veces creemos que no podemos hacer algo y a la larga el único
impedimento para hacerlo somos nosotros mismos!
El desprecio por la diferencia. La sana confrontación
de ideas permite encontrar opciones creativas. Por ello la
diferencia es conveniente, necesaria y, yendo un poco más
allá, deseable.
La búsqueda de unanimismo se presenta generalmente
cuando las gentes no desean parecer conflictivas o cuando
existe un jefe o un líder autoritario, que siempre
cree tener la razón. Los equipos de trabajo más
creativos son aquellos que afrontan con madurez la diferencia
y la convocan en aras de la creatividad. En el próximo
número de Decisión compartiremos detalladamente
con ustedes las técnicas que podemos utilizar para
fomentar el pensamiento creativo.
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