El emprendedor es una persona que tiene muchas condiciones
para poder salir de la crisis, porque ve oportunidades donde
otros no las ven. Aquel individuo capaz de soñar y
al mismo tiempo de transformar su sueño empresario
en realidad, es el héroe de este tiempo. Hoy más
que nunca se necesita dejar las quejas y excusas para hacernos
responsables de nuestro destino, concretando objetivos que
nos acerquen al éxito. Por eso el emprendedor que realmente
llega, es aquel que tiene la garra para poder llevar adelante
el negocio, la visión para poder ver a lo lejos y el
vuelo para poder encararlo hacia donde corresponde.
¿Qué es lo que diferencia a un emprendedor
del resto de las personas? Sencillamente, la actitud. La actitud
es una postura de ánimo que se manifiesta exteriormente.
Es la manera de sentirse uno mismo. La actitud es más
importante que el pasado, que la educación, el dinero,
las circunstancias, los fracasos, el éxito, que lo
que otras personas piensan, digan o hagan. Es más importante
que las apariencias, los dones o la destreza. Levantará
o hará fracasar una empresa, una institución
o un hogar. Lo admirable es que día a día es
nuestra la elección de la actitud que asumiremos en
respuesta a toda situación. En cada momento somos responsables
por nuestra actitud.
En efecto, nuestra manera de ser depende de nuestra actitud.
La actitud emprendedora es la capacidad de crear o iniciar
un proyecto, una empresa o un nuevo sistema de vida, teniendo
como fuente de inspiración la confianza en uno mismo,
la determinación de actuar en pro de nuestros sueños,
trabajando a diario con perseverancia hasta hacerlos realidad.
Es iniciar, hacer, actuar no esperar, tiene un alto nivel
de autorrealización, de deseo de convertirse en lo
que el ser humano es capaz de llegar a ser, lo ayuda a ser
creativo, innovador y único; lo ayuda a tener metas
y lo mantiene apasionado para alcanzarlas.
REQUISITOS
Trabajar por un sueño parece ser un ideal. Ser independiente
o su propio jefe, una bendición. Sin embargo, y como
una cuestión extraña, en realidad son muy pocas
las personas que deciden lanzarse a aventurar con sus ideas,
sus proyectos o sus propios negocios. Es evidente que el camino
presenta dificultades, pero ¿por qué las personas
no se arriesgan?.
La literatura sobre emprendimientos nos presenta casos de
personas que a partir de cero, han logrado construir y lograr
grandes hazañas. ¿Qué hizo a estas personas
y qué características se encuentran en los verdaderos
emprendedores?. Alejandro Jáuregui, en su artículo
“Requisitos para ser un buen emprendedor”, publicado
por Gestiópolis.com, explica que parece existir cierto
consenso en que los grandes emprendedores cumplen con las
siguientes características:
1) La constancia
2) El sentido de oportunidad o de negocio
3) El conocimiento
4) La responsabilidad personal
5) La capacidad de liderazgo
Si usted ha decidido desarrollar un emprendimiento, debe
ser consciente de que tiene que cumplir por lo menos con los
anteriores requisitos, ya que sacar una idea adelante requiere
de estos y muchos otros factores. Las estadísticas,
sin embargo, no son del todo alentadoras. Es evidente que
en la mayoría de las ocasiones es más probable
el fracaso que el éxito. No obstante, si usted es una
persona decidida, debe tomar este camino, puesto que aunque
se corren riesgos, los posibles premios a su labor serán
mucho más altos que los que obtendría en un
simple cargo medio de una empresa.
CARACTERÍSTICAS
En otro de sus artículos, Jáuregui se pregunta
cuáles son las características que poseen las
personas a las que se las puede calificar de emprendedoras,
y llega a elaborar la siguiente lista:
En la parte de motivación:
1) Capacidad de compromiso: Tanto consigo mismo, como con
los demás.
2) Vocación por el trabajo: Todos los días,
casi todo el día hasta sacar las iniciativas adelante.
3) Constancia: Que se puede juntar a la perseverancia y a
la fe. Si el emprendedor no cree en sí mismo y en su
proyecto, está destinado a fracasar.
4) Empuje: Es la capacidad de sacar las iniciativas adelante,
el nivel de sacrificio y entrega y las ganas de cumplir los
sueños.
5) Coraje físico y un gran entusiasmo para toda clase
de ideas: La pasividad no es una característica de
un emprendedor. El entusiasmo y el movimiento continuo, sí.
En cuanto al saber:
1) Conocimiento: Ser emprendedor, requiere conocimiento en
los temas que se van a desarrollar en los proyectos o actividades,
sea cuales sean.
2) Cultura: En un sentido amplio, saberse adaptar a las diversas
situaciones y saberse comportar ante las circunstancias.
Existen otras capacidades no tan evidentes:
1) Capacidad de asociación: Una idea grande, difícilmente
se desarrolla por una persona. La capacidad de asociarse (bien)
es clave en el éxito.
2) Capacidad de mando: Ser el jefe no es sinónimo de
poder; ser el guía o líder sí lo es.
3) Visión: Donde otras personas ven un problema o una
dificultad, un verdadero emprendedor ve una oportunidad.
4) Generación de Ideas: Es necesario tener ideas, replantearlas
e implementarlas constantemente.
5) Capacidad de asumir riesgos: El que no arriesga, no gana.
6) Capacidad de medir el riesgo: Saber exactamente a qué
estoy jugando y cuáles son mis oportunidades, debilidades
y fortalezas.
7) Capacidad de autocrítica: Nadie es perfecto. Es
fundamental aprender de los errores y ser consciente de ellos.
8) Independencia: Para tomar decisiones y dar mandatos. Es
la idea de emprender y conseguir metas propias.
Otras características:
- Capacidad de entender los procedimientos legales, crediticios
y financieros que se presenten.
- Capacidad de innovar y responder ante la adversidad.
- Una persona emprendedora debe ser sociable, encantadora
y debe tener capacidad de convocatoria.
- Lo importante es valorar su trabajo y hacerse valer como
persona y ser intelectual y humano.
- Muy importante: Inteligencia y capacidad de análisis.
EN LA EMPRESA
El emprendedor realiza un aporte exquisito en su ámbito
de trabajo, porque lo asume como propio y trabaja para mejorar
su entorno, aportando ideas y energía, ya que en general
se auto motiva con relativa facilidad.
Los emprendedores son parte integrante de casi todas las
firmas y son para muchas de ellas pilares importantes y codiciados.
De hecho, en las búsquedas de personal algunos empleadores
suelen pedir al selector, como si fuera el genio de la lámpara,
que les consiga a alguien “que tenga autonomía,
poder de decisión, que quiera crecer y aprender”.
Ése es el empleado-emprendedor. A diferencia del que
no se interesa por trabajar para sí mismo y sí
para otro, este tipo de empleado tiene proyectos y sueños
guardados que algún día intentará realizar.
Es como un ave con alas pequeñas que se deja cuidar
para volar al sentirse seguro.
Pero éste no es un aspecto del todo
negativo, ya que deja tras de sí tareas realizadas
y plataformas construidas para los que lo sucederán.
Por esto es muy valorado en las corporaciones, y sus empleadores
bien saben que ellos responden a su talento, a sus ideas,
y no es simple gerenciarlos pero tampoco conviene prescindir
de su riquísimo aporte.