Existen esencialmente dos posibilidades. Por
un lado, su gran idea podría no ser otra cosa que un
proyecto inviable, irrealizable o al menos no tan grandioso
como usted lo imagina. Inconscientemente, usted lo sabe, lo
presiente, y ello es lo que le impide seguir adelante. Muchas
veces, ya nuestra propia intuición (que no va sino
mejorándose y perfeccionándose si hemos trabajado
en un mismo rubro mucho tiempo) nos hace saber que ese invento
que se nos ha ocurrido, jamás funcionaría. Es
decir, percibimos que esa gran idea no es tan grande después
de todo.
Por otro lado, existe la posibilidad de que
eso que se nos ha ocurrido, sí sea algo con chances
de volverse una verdadera mina de oro, aunque ocurre que usted
no logra juntar el coraje necesario para concretar esas grandiosas
ideas. Pero piénselo: ¡cuántos hombres
y mujeres en todo el mundo se han vuelto increíblemente
ricos y famosos tan sólo por seguir sus corazonadas
y llevar adelante eso que han engendrado en sus mentes! Si
usted cree pertenecer a este segundo grupo, entonces lo que
le falta es confianza en sí mismo y un espíritu
emprendedor que le permita correr los riesgos necesarios.
El riesgo es una inversión, y sin inversión
cualquier proyecto será muy difícil de concretarse.
IDEAS DE NEGOCIOS
Las ideas se pueden convertir en negocio,
pero para que sea rentable se deben tener presentes ciertos
pasos. Todos llegamos a tener una buena idea en algún
momento, que puede surgir por casualidad, como el resultado
de una “lluvia de ideas” o de un largo proceso
de análisis. Muchas personas tienen la impresión
de que las buenas ideas son escasas. Y no es así. Lo
que ocurre es que no todos están dispuestos a hacer
el gran esfuerzo que demanda plasmar una idea en un proyecto
real.
Para materializar una idea hay que tener en
cuenta varios pasos que marcan un comienzo, como realizar
un plan de negocios cuantificando inversiones y costos, formar
un equipo de trabajo, conseguir capital, ver que nuestro proyecto
no vaya en contra de las regulaciones. El portal de negocios
EsMas.com enumera 6 pasos básicos que ayudarán
a cualquiera que tenga una idea, a convertirla en realidad:
Descubrir la oportunidad.
No es necesario inventar algo nuevo, sino estar alerta a las
nuevas oportunidades que se nos pueden presentar. Muchas veces
podemos tomar una idea o producto existente, y a partir de
estos desarrollar una innovación o valor agregado,
complementándolo o diferenciándolo. También
se puede buscar una manera diferente de realizar algo ya existente,
o que no se ha desarrollado adecuadamente.
Pulir la idea. A veces las
ideas son un diamante en bruto, y es necesario pulirlas y
verificar si realmente pueden llevarse a cabo, si son rentables
y satisfacen una necesidad concreta.
Costos e Ingresos. Como
primer paso, debemos analizar cuál será el costo
del proyecto, lo que nos ayudará a determinar cuál
es el capital que necesitamos para llevarlo a cabo y el tiempo
en el que recuperaremos la inversión. También
es importante identificar cuáles serán nuestros
costos e ingresos para proyectar las posibles utilidades.
Establecer las estrategias.
Es el proceso mediante el cual se define el plan de acción.
Debemos definir cada una de las instancias para trazar el
futuro del negocio.
Definir el Plan de Negocios.
Para alcanzar los objetivos planteados es muy importante establecer
cuáles van a ser los pasos a seguir. El plan de negocios
nos ayuda a orientarnos hacia dónde vamos, y es una
herramienta fundamental para presentar nuestro proyecto a
los socios, inversionistas o clientes.
Evaluación y Control.
Además de llevar a cabo un proyecto y ponerlo en marcha,
es importante evaluar constantemente cómo se va desarrollando
el proyecto para realizar los cambios o ajustes necesarios,
e identificar el momento adecuado para retirarse. Al mismo
tiempo nos sirve para realizar un análisis sobre los
errores y no cometerlos en un futuro.
FORMAS DE GENERAR IDEAS
Se pueden encontrar muchas formas de desarrollar
una nueva idea para un producto o servicio. Sin embargo, a
la mayoría de las personas se le hace difícil
crear nuevos conceptos. Algunas de las formas posibles se
detallan a continuación:
Reconocer una necesidad: muchos pequeños
negocios comenzaron porque el empresario reconoció
una necesidad en el mercado que no estaba siendo satisfecha.
Investigar las tendencias:
verificar cuál es el estilo de vida de una comunidad,
región o país; cómo se orientan las modas,
los gustos de las personas. Averiguar cómo se destinan
los ingresos de la población a los diferentes tipos
de gastos.
Mejorar los productos actuales:
hay muchos productos que están en el mercado desde
hace años y no han sufrido ninguna modificación.
Se puede tratar de desarrollar innovaciones o mejoras que
permitan ampliar la demanda o generar nuevas oportunidades
comerciales. Cambio en el envase, tamaño, gusto, etc.
Tratar de estar informado :
Las ocupaciones de la vida normal bloquean nuestra capacidad
de inventiva y tampoco nos da tiempo para estar informados.
Muchas veces la observación de determinados fenómenos
de la naturaleza nos abre el camino para encontrar una idea
de negocio. Aunque no lo crean, el creador del velcro se inspiró
en los “abrojos” de los cardos.
Identificar las cualidades propias:
¿qué me gusta hacer? ¿Qué sé
hacer? ¿Cuáles son mis habilidades más
destacadas?
Intercambiar ideas: en reuniones
familiares, de amigos o conocidos, se pueden encontrar elementos
que permitan desarrollar un proyecto empresario.
En cursos, seminarios y conferencias donde
participen empresarios y profesionales, es una buena oportunidad
para encontrar referencias y experiencias de distintos tipos
de emprendimientos.
Hay publicaciones especializadas en negocios,
tanto nacionales como extranjeras, que pueden ser una fuente
de inspiración para encontrar ideas.